NO me compares, mi intención no es ser igual ni mejor que nadie, soy única.
NO me exijas, sé hacer favores y sé comportarme siempre y cuando me traten con respeto.
NO me cuentes lo que te dijeron de mi, si no lo crees o si no me defendiste.
NO me condiciones, a menos que estés a punto de decirme adiós.
NO me critiques, probablemente no existes en mi mente y te das más importancia de lo que yo te daría.
NO me condiciones a una religión, yo sé y conozco el amor de Dios sin estar pegada a una iglesia.
Por último... POR FAVOR, NO andes por el mundo creyendo que tienes el derecho de juzgar, no por mi; sino porque TODO SE DEVUELVE !
TIENEN RAZÓN… LAS MUJERES SON RARAS
lunes, 11 de junio de 2012 / 9:25
TIENEN RAZÓN… LAS MUJERES SON RARAS
No recuerdo vestirme pensando en opacar a otra mujer, o verme mejor
que todas; aún hay cosas que dicen del género femenino que no entiendo.
Tampoco recuerdo haberle pedido a una amiga que me acompañe a un
baño que le sirve la puerta, sin embargo a mi me han dejado alrededor de 15
minutos esperando frente al espejo de un baño de discoteca y nunca entiendo
cuál es mi labor si ni siquiera me han pedido papel.
Hay muchas cosas que dicen y no comprendo, sin embargo escucho comúnmente
“todas las mujeres son iguales”
No demoro cambiándome, pienso en tener lo necesario y dedicarle
días especiales a consentirme; tampoco recuerdo haber salido de la depresión
yéndome de compras. Más bien recuerdo poner música a todo volumen y comenzar a
cantar hasta que se me salen las lágrimas (en eso nos parecemos mucho… Cierto?)
Sé que quizás te sientes identificado o identificada (porque ahora
hasta hay que separarlos) con alguna de
estas líneas, eso quiere decir que somos parecidamente tontos con respecto a la
vida. Y digo tontos, porque el reírnos ante todo sin importar nuestro estado
anímico parece que no va con la sociedad; hoy en día parece tener tanta
relevancia el querer ser compadecido y llamar la atención con la depresión, lo
último que supe de estar triste era levantarse y luchar pero he visto que es
importante una respuesta de un público atacando a lo que te hizo daño y sentirse
respaldado.
Muchas cosas he visto, me gusta observar. Los hombres entre ellos
se ríen diciendo palabras “que se le escuchan mal a una niña decente” mientras
ellos usan saco y corbata y parecen sentirse cómodos.
He visto mujeres que reclaman igualdad pero se sienten ofendidas al
tener que poner para pagar la cuenta.
He visto “caballeros” bajar del carro a la dama con la que tanto le
insistieron salir, solo porque “no me quiere soltar nada”
He visto “damas” quejándose porque no encuentran a su “príncipe
encantado” de sonrisa perfecta y comprensión absoluta; cuando se comportan como
unas ranas con uñas largas y se le iluminan los ojitos cuando ven un automóvil.
He visto mujeres exigiendo respeto cuando publican a cada momento
su estado anímico y palabras soeces, criticando a cuanta persona se le pasa por
el frente para hacerse creer y hacerle creer a los demás que son mejores.
He visto diferentes enfoques de la palabra fealdad, tanto, que ya
me parecen feos los que se la pasan juzgando quién puede llevar el cartel de “bonito”
He visto como dicen que el reggaetón humilla a la mujer mientras lo
bailan entre tragos recostados a una pared.
He visto cómo aquello que te debilita de repente te hace cobrar
fuerzas.
He visto cómo personas utilizan la palabra “Dios” solo para humillar
a otros, también para culpar a alguien de sus desgracias; en el peor de los
casos: Para justificar sus errores.
He visto cómo hay mujeres que se maquillan para verse más lindas,
sin embargo dejan que salga la naturaleza de víbora que tienen por dentro.
He visto cómo destruyen con comentarios a personas que no han dado
motivos.
He visto cómo muchos logran lo que tanto han perseguido y son
capaces de plantearse nuevas metas.
He visto TANTAS cosas y con TANTAS me siento identificada que
podría asegurar que llevo pedazos de vida ajena y que otro tiene la vida que me
corresponde; pero solo hay una verdad:
YO SOY LA QUE ESTÁ ESCRIBIENDO ESTA CARTA SIN SABER QUIÉN LA LEERÁ
Como quien dice, me quejo con la frase “todos son iguales” pero soy
tan igual a muchos que no se han rendido y que han marcado diferencia.
¿Por dónde iba? Ah sí… LAS MUJERES, somos raras.
CÓMO SENTIRME BELLA
domingo, 29 de abril de 2012 / 14:51
CÓMO SENTIRME BELLA
La receta genera los mismos
efectos que la sopa: A quien le gusta tu sazón, se quedará fascinado diciendo
que es el mejor plato; y otros la rechazarán sabiendo que es lo más saludable,
pero que sencillamente no le gusta. Aún así, siempre quedarás con la
satisfacción de que es la mejor obra que le das a la humanidad.
Hay prototipos que no me agrada
seguir, por ejemplo el comer saludable y hacer ejercicios en público; GRAN
problema cuando el reto es competir con cientos de estrellas que no quieren
compartir la galaxia de oportunidades.
Por tal motivo, comienzo a ponerme bella desde mi interior.
Escucho alabanzas a Dios diarias,
tengo claro cuál es el motor de mis motivaciones; así que sin hacerle daño a
nadie me cuelgo los audífonos y comienzo el día con “el sonido del silencio”,
luego la voz de mi madre diciendo que me ama y que me regala su bendición para
tener un mejor día.
Hasta el momento tengo motivación
suficiente para estar de pie en la calle y batallando con la crudeza que ésta
trae, pero luego escucho la voz de un hombre que despierta para llamarme y
decirme que no me ha visto pero seguramente soy la más bella en ese lugar (Así
que me lo creo porque en ese momento me estoy bañando)
Pienso mi cabello, mis dientes,
pies y cara… ¡Si, en ese orden! Hay días que siento que no tengo arreglo y que
cada parte de mi cuerpo está en serios problemas de imagen, pero luego
comienzo a tratar todo con cariño, me
peino suavemente, me cepillo, me baño MUY BIEN y dejo que el abanico seque mi
cuerpo, es sorprendente como cada gota de agua se pasea por tu cuerpo sin
juzgarte, ¿por qué hacerlo tú?
¿La ropa? Bueno, la ropa acorde
al lugar y mi estilo, la necesito solo limpia y planchada para que aguante la
batalla de la competencia femenina. (Es impresionante cómo compiten muchas
mujeres por verse mejor hasta para ir a la tienda)
Ahora mi ingrediente secreto: Verme
y sentirme mejor que ayer, sin competir con buitres en la calle, solo conmigo…
Solo con la Mábel interior que todos los días me juzga sin clemencia, la que le
presta atención al qué dirán, la que le gusta decirme “tonta” cada vez que me
equivoco, la que se da golpes de pecho cada vez que hago algo que no le gusta,
la que se aflige cuando algo no le sale bien o llora cada vez que la “embarra”;
no es fácil tenerla a mi lado cada día, (en realidad, ella es insoportable)
pero le voy enseñando a que es más humana de lo que cree, y pese a sus múltiples
equivocaciones diarias debe demostrar que no es un prototipo vendido en
marketing; que es un acabado original y fuera de tendencias.
Y… ¡Listo! Resulto BELLA, despampanante,
deslumbrante, ¿No me lo dicen? LÓGICO, a nadie le gusta la competencia, ¿Me lo
dicen? NO, no creo en el ruido de la calle, siempre trae contaminación… ¿Crecida,
antipática ó arrogante? OBVIO, quienes me llaman así no viven mis batallas, lógicamente
tampoco compartirán conmigo el hecho de sentirme mejor que ellos con sus vidas.
¡Ah! Y por último… Esto no lo
entenderás si no te gusta la sopa